EXTINCION DE CONDUCTAS: GUIA PRACTICA PARA PADRES
¿Qué es la extinción de conducta?
Imagina que tienes una máquina expendedora. Cada vez que introduces una moneda y presionas el botón, obtienes un chocolate. Un día, introduces la moneda, presionas el botón, pero no sale nada. Lo intentas otra vez, y nada. Probablemente lo intentarías varias veces más, quizás incluso golpearías la máquina (¡lo que llamamos "explosión de extinción"!), pero eventualmente dejarías de intentarlo.
Esto es esencialmente la extinción: el proceso de eliminar el reforzador que mantiene una conducta, lo que lleva a que dicha conducta disminuya gradualmente hasta desaparecer.
En términos técnicos: la extinción es el procedimiento de suspender sistemáticamente la entrega del reforzador que ha estado manteniendo una conducta.
La extinción de conducta es uno de los conceptos fundamentales del Análisis Aplicado de la Conducta (ABA) que a menudo se malinterpreta. Muchas personas confunden "extinción" con "ignorar la conducta", pero existe una importante diferencia entre ambos conceptos. Vamos a explorar qué es realmente la extinción, cómo aplicarla correctamente y por qué no es lo mismo que simplemente ignorar un comportamiento.
Extinción vs. Ignorar: La gran diferencia
Cuando simplemente ignoramos un comportamiento:
- Solo evitamos prestar atención a la conducta
- No identificamos ni eliminamos todos los posibles reforzadores
- El comportamiento puede seguir siendo reforzado por otras fuentes
En cambio, la extinción:
- Considera múltiples fuentes de refuerzo, no solo la atención
- Identifica específicamente qué está reforzando la conducta
- Elimina sistemáticamente TODOS los reforzadores que mantienen esa conducta
Los 5 pasos necesarios para aplicar correctamente la extinción
- Analiza la función de la conducta: ¿Qué está obteniendo la persona con este comportamiento? ¿Atención? ¿Escape de una tarea? ¿Acceso a algo que desea?
- Identifica todos los reforzadores: No solo las reacciones obvias, sino todos los elementos que podrían estar manteniendo la conducta.
- Elimina sistemáticamente estos reforzadores: Asegúrate de que la conducta ya no produce el resultado deseado, en ninguna circunstancia.
- Prepárate para la explosión de extinción: Al principio, el comportamiento puede empeorar antes de mejorar. Es crucial mantenerse firme durante esta fase y no proveer el acceso a las fuentes de refuerzo.
- Combina con refuerzo diferencial: Enseña y refuerza conductas alternativas apropiadas que cumplan la misma función.
Algunos ejemplos prácticos:
Supongamos que un niño tiene rabietas para evitar hacer sus tareas escolares.
Ignorar: Los padres del niño deciden ignorar sus quejas y gritos, fingiendo no escucharlo. No le responden cuando expresa su frustración y continúan con sus actividades. Sin embargo, después de 20 minutos de llanto, exhaustos por el ruido, le dicen: "Está bien, hoy puedes saltarte las matemáticas, pero mañana tendrás que hacerlas". El resultado es predecible: al día siguiente, la rabieta se repite e incluso empeora, porque el niño ha aprendido que si persiste lo suficiente en la rabieta, conseguirá evitar la tarea. Aunque los padres "ignoraron" la rabieta momentáneamente, inadvertidamente reforzaron la función real del comportamiento: escapar de la tarea que le genera ansiedad.
Extinción: Los padres del niño analizan la situación y comprenden que la función de la rabieta es evitar las matemáticas, posiblemente debido a inseguridad o frustración con el tema. Implementan un plan de extinción con apoyo emocional: Cuando comienza la rabieta, la madre se sienta junto al niño y le dice con calma: "Veo que las matemáticas te están generando muchas emociones fuertes. Es normal sentirse frustrado cuando algo nos parece difícil". Reconoce sus sentimientos sin juzgarlos: "Entiendo que te sientas abrumado y que quieras dejarlo. Todos nos sentimos así a veces con cosas nuevas". Sin embargo, mantiene firme la expectativa: "Vamos a completar al menos estos cinco problemas hoy. No podemos dejarlos sin hacer, pero podemos encontrar una forma de hacerlos más manejables". Le ofrece apoyo práctico: "¿Te ayudaría si dividimos el tiempo? Podemos trabajar 10 minutos y luego tomar un descanso de 3 minutos para respirar o estirarnos". Durante el proceso, la madre permanece físicamente presente, ofreciendo apoyo emocional, a la vez que no permite que el niño evite sus tareas: "Estoy aquí contigo. Podemos superar esto juntos". Le enseña estrategias de afrontamiento: "Cuando sientas que es difícil, podemos usar nuestra respiración de superhéroe: inhalamos fuerza, exhalamos el miedo". Después de completar los problemas, reconoce específicamente su esfuerzo: "Me di cuenta de cómo seguiste intentándolo aunque fue difícil. Eso se llama perseverancia y es una habilidad muy valiosa que te ayudará toda la vida".
Un niño empieza una rabieta intensa en la tienda porque quiere un robot de juguete.
Ignorar: El padre finge no oír los gritos del niño, da media vuelta y continúa comprando sin establecer contacto visual con el niño. Mientras tanto, murmura a otros clientes: "Si lo ignoro, aprenderá". Conforme la rabieta continúa, el padre eventualmente se irrita tanto que dice: "¡Ya basta! ¡Te quedas sin postre!". El niño aprende que si grita más fuerte, quizás consiga que le escuchen. También interioriza que sus sentimientos no parecen importar y que cuando está angustiado, está completamente solo. La lección implícita es que la comunicación emocional no es importante y que las emociones intensas son algo vergonzoso. La rabieta inicialmente se intensifica mientras el niño busca desesperadamente una respuesta. Eventualmente se cansa, pero repite la conducta en futuras visitas porque realmente no ha aprendido una alternativa ni ha desarrollado herramientas de regulación emocional.
Extinción: El padre identifica que la función de la rabieta es obtener un reforzador tangible (robot de juguete), se arrodilla a la altura de el niño, manteniendo una presencia calmada y le dice: "Entiendo que realmente quieres ese robot y te sientes frustrado. Es difícil cuando queremos algo y no podemos tenerlo". Con firmeza pero amabilidad añade: "No vamos a comprar el robot hoy, seguimos con nuestro plan". Ofrece apoyo preguntando: "¿Necesitas un abrazo mientras te calmas?" y le guía en la regulación diciendo "Respira conmigo... así, muy bien". Cuando el niño comienza a calmarse, le reconoce el esfuerzo: "Gracias por trabajar en calmarte. Podemos hablar de este robot para tu cumpleaños y hacer una lista de deseos". El niño comprende que sus sentimientos son válidos, aunque su conducta no consiga lo que quiere. Descubre que hay formas más efectivas de comunicar sus deseos y que sus padres lo apoyan incluso en momentos difíciles. Con el tiempo, aprende que puede manejar la decepción con ayuda y desarrolla herramientas para regular sus emociones. Con aplicación consistente, las rabietas disminuyen porque el niño aprende que no consiguen el juguete (extinción efectiva) mientras simultáneamente desarrolla mejores habilidades de regulación emocional y comunicación.
La diferencia crucial
En la extinción con apoyo emocional, el reforzador (obtener el juguete) se elimina consistentemente, pero el niño nunca es ignorado como persona con emociones válidas. Se elimina la consecuencia que mantiene la conducta problemática, sin eliminar la conexión emocional y el apoyo que el niño necesita para desarrollar conductas más adaptativas.
Consideraciones importantes
- La extinción no es una técnica para todas las situaciones, especialmente cuando hay conductas autolesivas o peligrosas.
- Debe implementarse consistentemente; la extinción intermitente puede fortalecer la conducta.
- Siempre debe combinarse con estrategias que enseñen comportamientos alternativos apropiados.
- El apoyo emocional durante el proceso es fundamental, especialmente con niños.
La extinción es una herramienta poderosa en ABA cuando se comprende y aplica correctamente. No se trata simplemente de ignorar un comportamiento, sino de entender su función y eliminar sistemáticamente lo que lo mantiene, mientras se enseñan alternativas más adaptativas.
Glosario de términos
Extinción: Procedimiento que consiste en eliminar sistemáticamente el reforzador que mantiene una conducta, lo que resulta en la disminución gradual de dicha conducta hasta su desaparición.
Función de la conducta: El propósito o finalidad que cumple un comportamiento para la persona. Las cuatro funciones principales son: obtener atención, escapar/evitar situaciones o demandas, obtener acceso a elementos tangibles (objetos, actividades) y estimulación sensorial.
Reforzador: Cualquier consecuencia que aumenta la probabilidad de que una conducta se repita en el futuro. Puede ser positivo (se añade algo deseado) o negativo (se retira algo aversivo).
Explosión de extinción: Aumento temporal en la frecuencia, duración o intensidad de una conducta cuando se aplica la extinción. Ocurre porque la persona intenta con más fuerza obtener el reforzador que antes funcionaba.
Reforzamiento diferencial: Estrategia en la que se refuerzan conductas alternativas apropiadas mientras se extinguen las conductas problemáticas.
ABA (Análisis Aplicado de la Conducta): Enfoque científico que aplica los principios de la teoría del aprendizaje para modificar comportamientos socialmente significativos.
Antecedente: Eventos, situaciones o estímulos que ocurren inmediatamente antes de una conducta y pueden desencadenarla.
Consecuencia: Lo que ocurre después de una conducta y que influye en la probabilidad de que esa conducta se repita en el futuro.
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